La historia de un militante.

El miércoles 27 de octubre de 2010, el termómetro marcaba 9 grados en El Calafate. Las calles estaban desiertas, como en el resto del país, por el censo que se desarrollaba ese día. El pueblo comenzaba a despertar y se enteraba de que Néstor Kirchner había muerto. Los médicos del Hospital Municipal José Formeti probaron todo para reanimarlo, pero no hubo caso, el ex-presidente no reaccionó. A las 9.15 su nombre pasó a la inmortalidad.

Pablo Móbili tenía 20 años y dormía en su casa de San Telmo, en la Ciudad de Buenos Aires. Su mamá lo despertó con los ojos llenos de lágrimas, le dijo: “Murió Néstor”. La noticia lo sorprendió como a muchos otros argentinos y argentinas. Pero lo que más le impactó fue la reacción de su madre.

– Mi vieja no era kirchnerista ni nada por el estilo. Compartía algunas cosas del gobierno, como la política de derechos humanos o esto de enfrentar a los sectores concentrados de la economía, pero era más una simpatía.

Ver su mamá tan afligida le generó algo especial. Pasaron algunas horas y surgió dentro de él la necesidad de ir a Plaza de Mayo. Se reunió con un grupo de amigos del secundario y partieron hacia el epicentro de los acontecimientos políticos más importante del país, como un gesto que nacía desde el corazón más que de la racionalidad. “Este tipo hizo algo que tocó muchos intereses y evidentemente tenía un nivel de apoyo popular tremendo”, pensó mientras lo rodeaba una multitud que también se había acercado a rendirle homenaje al mandatorio. “No morirás jamás”; “Imposible apagar tanto fuego”; “Por siempre Néstor”, se leía en los carteles y pancartas que la gente colgó en las rejas de la Casa Rosada.

Ante la masiva movilización, Cristina Fernández, viuda y en ese entonces presidenta, resolvió realizar un velatorio abierto a la ciudadanía, en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos. Miles de personas hicieron filas de hasta seis horas  para despedir a Kirchner. Cristina permaneció junto al féretro de su compañero de vida, acompañada de sus hijos Máximo y Florencia. También estuvieron presentes líderes de la región como Rafael Correa, Hugo Chávez, Lula da Silva, José Mujica y Evo Morales, entre otros. Pablo no entró, ni siquiera hizo la fila.

– Justo ese verano de 2010 viajé a la segunda asunción de Evo Morales, en la Paz. Fui con amigos, fue muy emocionante. Ahora estaba solo, rodeado de banderas, llorando por relacionar todo eso. Creo que esa fue la primera semilla de kirchnerismo que germinó en mí.

***

La sede principal de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires está ubicada en la calle Santiago del Estero 1029, en el barrio de Constitución. Es un edificio antiguo que está en reconstrucción hace unos 10 o 20 años, nadie sabe precisar. Su mantenimiento es casi nulo. No hay calefacción, los ventiladores no andan y los ascensores tampoco. Sin embargo, hay alumnas y alumnos como Camila que lo describen como “un antro hermoso”.

– Disculpa, estoy buscando a Pa…
– No te escucho, ¿A quién?
– A Pablo Móbili, ¿Dónde lo puedo encontrar?
– ¿Pablo? ¡El Chango! Buscalo al final del pasillo, en la mesa de La Cámpora.

El pasillo es angosto y está lleno de stands de agrupaciones políticas que buscan sumar adherentes. Las paredes e incluso los techos están cubiertos con afiches de colores con consignas como “Ante un sistema machista, las pibas se organizan. Sumate a los jueves feministas” o “Libertad a Milagro y devuelvan a Santiago con vida”. Sociales no está ajena a la realidad nacional.

Casi llegando al comedor está Pablo “El Chango” Móbili, presidente del Centro de Estudiantes de la facultad. Dialoga con dos compañeras que usan pecheras azules de “La Cámpora Universidad”. Pablo tiene 26 años y estudia Ciencia Política. Se define como un Chango porteño: vive y siempre vivió en Capital Federal. Nació el 15 de septiembre de 1990 en San Telmo, fruto de la relación entre Linda Molinari y Jorge Móbili. Llegó a hacerle compañía a su hermano Tomás, dos años mayor que él. Su papá es músico. En aquel entonces, tenía una banda con la que salía de gira por todo el país. Cuando nacieron sus hijos tuvo que dejar la actividad, pero siguió conectado a su pasión dando clases de guitarra y bajo. Adentrada la década de los noventa, “cuando costaba mucho ganarse el mango”, Jorge vio una beta en la conducción de eventos. Ahora es profesor de música en jardines de infantes y continúa animando fiestas de cumpleaños durante los fines de semana. Su mamá es Licencia en Trabajo Social, egresada de la Universidad Kennedy. Trabajó 30 años en la misma empresa. Un día se cansó, renunció y se dedicó a estudiar astrología. Hoy hace media jornada en una oficina y luego devela el futuro de sus clientes/as desde la comodidad de su hogar.

En 1993, el matrimonio de Linda y Jorge llegó a su fin. Se separaron en buenos términos y mantienen una excelente relación.

– Con mi hermano nos repartimos entre la casa de mi vieja y mi viejo. Él se fue mudando por distintos barrios, Palermo, Caballito, pero la casa base siempre fue la de San Telmo.

Pablo cumplió 22 y se fue a vivir a Parque Patricios. Estuvo solo durante un año y medio en Almagro, y ahora convive con su mejor amigo. El Chango siempre fue porteño.

***

El nuevo milenio encontró a Argentina sumida en una aguda crisis económica y social, que mutó a política con la renuncia – y huida – del presidente Fernando de la Rúa en diciembre de 2001. Ante esta situación, la Asamblea Legislativa puso al mando del Ejecutivo a Eduardo Duhalde, viejo caudillo peronista de la provincia de Buenos Aires. Tras un año de gobierno marcado por cacerolazos, cortes de ruta, protestas y represión policial, Duhalde dispuso adelantar las elecciones a abril de 2003.

Luego de la primera vuelta, el pueblo decidió que el expresidente Carlos Saúl Menem y el gobernador de la provincia de Santa Cruz, Néstor Carlos Kirchner, compitieran en el ballotage. Durante la campaña, las encuestas proyectaron una victoria récord de Kirchner. No dispuesto a enfrentar una derrota humillante, Menem anunció que daba de baja su candidatura cuatro días antes de los comicios. El Congreso declaró ganador a Néstor Kirchner y el 25 de mayo de 2003 juró como presidente de la Nación.

Pablo no votó esa vez, apenas tenía 12 años. Pero si tomó una decisión que marcaría su vida: empezó el curso de ingreso para estudiar en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini.

Todos los años se presentan unos 2000 aspirantes y solo 500 acceden a una vacante. “Por suerte” él entró con bastante margen. Según sus docentes, no fue un alumno que pudiera ser admirado por su nivel de compromiso con el estudio, pero le fue relativamente bien. Sus materias favoritas eran historia, geografía, literatura y todo lo que tuviera que ver con lo social, lo humano. Las que más le costaron fueron matemáticas, física, química y “todas esas” que estuvieran relacionadas con números.

Se integró sin problemas al nuevo colegio. Rápidamente formó un grupo de amigos con el que se sigue juntando para salir, jugar al fútbol y comer asados. Juntos recorrían los pasillos del Pelle, y en los recreos conversaban de temas variados. En una de esas charlas nació su apodo. Estaban hablando del gol que convirtió un tal Juan Carlos “El Chango” Cárdenas. Ese tanto dio a Racing Club de Avellaneda su primera y única Copa Intercontinental en 1967. No sabe bien porqué, pero uno de los pibes lo bautizó como “El Chango” y quedó.

Más allá de las amistades y la excelencia académica, el Pellegrini lo marcó desde el lado de la discusión política. Si bien durante el secundario no militó en ninguna organización, sus compañeros lo eligieron como delegado del curso cinco años seguidos. Era un rol que le gustaba, llevar la voz de los alumnos y representarlos en el Centro de Estudiantes. Tal vez, un poco lo hacía sentir como el Che Guevara, su máximo referente en aquellos días. Reuniones, asambleas, votaciones y tomas, todo ese mundo lo fue formando e induciendo a la militancia.

Su primer acercamiento orgánico a la política fue ir con un “grupito” del Liceo No. 9 – otra escuela secundaria – a una villa en José León Suarez en provincia de Buenos Aires. En 2010, Julián, un amigo con el que tenía una banda de música, lo invitó a sumarse a Sapucay, una organización que trabajaba en la Villa 21-24. Motivado por la muerte de Néstor Kirchner, le empezó a “picar el bichito” de lo que estaba pasando a nivel nacional.

– La militancia en Sapucay era muy linda, tengo recuerdos hermosos, pero también tenía sus limitaciones. No de tipo económico, me refiero a no tener compañeros/as abogados/as, psicólogos/as, médicos/as, que permitan solucionar cosas concretas en los barrios humildes de la Ciudad.

Entonces sintió que era tiempo de formar parte de algo grande. Comenzó a asistir a plenarios de La Cámpora, primero en Parque Patricios, en una unidad básica que quedaba en Avenida Caseros. Entendió que quería seguir militando en la 21-24, pero esta vez dentro de la agrupación kirchnerista.

– A partir de ahí fue un amor que todavía perdura, de descubrir la inmensidad que representa nuestra organización.

***

“El Licenciado en Ciencias Políticas es consciente de la responsabilidad que implica su práctica profesional, tiene una actitud crítica y flexible que le permite autoevaluar su trabajo, respetar y defender la libertad de pensamiento y expresión y cooperar en equipos multidisciplinarios”.

El Chango quería hacer eso, quería nutrirse de herramientas que le sirvan para su militancia, quería ser politólogo. Relegó su carrera musical – aunque cada vez que puede interpreta algún tema de rock nacional – y arrancó el CBC. En 2013 empezó a cursar en Sociales. Iba a clases, tomaba apuntes y después volvía a sus actividades en la 21-24.

A principios de 2015, dejó la Villa y pasó a militar en la Universidad. No fue una decisión personal, más bien una cuestión organizativa de La Cámpora. El cambio de escenario no le resultó complicado. A pesar de las diferencias, los objetivos eran – y siguen siendo – los mismos: “construir más proyecto nacional y popular”, explica.

Aquel año, el Centro de Estudiantes estaba bajo la conducción del Partido Obrero y otras organizaciones de la Izquierda. Según el Chango, el CECSo funcionaba como un sello de goma para el afuera, más que un órgano que respondiera y representara a los intereses de los alumnos.

La estrategia fue armar un frente de unidad lo más plural posible. Así nació Proyecto Sociales, que nucleó a 10 organizaciones de distintas tradiciones políticas pero con objetivos comunes: apuntes legibles y a precio popular, becas para estudiantes que las necesitaran, discusión de los planes de estudios, qué se estudia y en función de qué. Por último, construir un Centro solidario, que esté en las aulas y en las calles, presente en todos los reclamos de los distintos sectores de la sociedad.

La UES, la centroizquierda de FSOC, se sumó al frente y se armaron las listas. Pablo “El Chango” Móbili fue candidato a presidente junto a Belén Figueredo. El 12 de septiembre de 2015, el 47% de los estudiantes eligió a Proyecto Sociales + La UES para comandar el Centro de Estudiantes.

“Venimos soñando hace años con poder regalarle a Cristina, nuestra conductora, un centro de estudiantes de la UBA. Así que fue un orgullo poder hacerlo y forma parte de una cristalización de un montón de cosas que se vinieron haciendo, que excede a la facultad”, le dijo el Chango a Página 12 tras la victoria histórica.

Pasaron un par de meses y Cristina Fernández no pudo hacer menos que recibir a los nuevos presidentes.

– Fue después de un acto en Casa Rosada, donde ella salía a comunicar alguna acción de gobierno y después se quedaba a conversar con los pibes y pibas en esos patios militantes. Tuvimos la posibilidad de entrar a saludarla, de darle un beso.
– ¿Y qué les dijo?
– Obviamente, como es Cristina tiene todo el mapa en la cabeza, nos dijo: “Si, los chicos de Sociales, ahí en la calle Santiago del Estero”. Yo pensé, todo lo que debe tener en mente una presidenta y se acuerda de eso. ¡No lo podía creer!
¿Y vos que le pudiste decir?
– Realmente, la única palabra que me salió fue “gracias”. Por todo lo que representa para nosotros, por la fortaleza que tuvo cuando perdió a su compañero, por bancarse todas, los ataques mediáticos muchas veces misóginos, por apostar a la juventud e invitarnos a hacer política.
– Y de ese encuentro salió tu foto de WhatsApp…
– Claro, ahí tenemos una foto hermosa que va a quedar para siempre.

***

En 2016, la fórmula Móbili-Figueredo fue reelecta con el 48.5% de los votos. Pero hoy, todo es diferente. Cambiemos, con Mauricio Macri a la cabeza, gobierna el país hace 21 meses. Cristina Fernández es candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires y al Chango le quedan pocos días de mandato.

Este año el frente de conducción del CECSo se rompió. ¿Los motivos? Pablo explica que La UES decidió cambiar totalmente de rumbo al asociarse con Emiliano Yacobitti, titular del radicalismo porteño y secretario de hacienda de la UBA. “En definitiva es la pata de Cambiemos en el rectorado de la universidad”, asegura.

En este contexto, Proyecto Sociales constituyó un espacio aún más amplio junto con la Mella, Juventud Cienfuegos, Seamos Libres, La Emergente y el Partido Comunista. En total, 15 agrupaciones conforman Defendamos Sociales, que tiene a Malena Buchsbaum y Matías Beccaria como candidatos presidenciales.

El clima en la Facultad anticipa que serán elecciones reñidas. Defendamos Sociales y La UES lucharán voto a voto por la conducción del Centro de Estudiantes. Puede que el próximo viernes 15 de septiembre Pablo festeje su cumpleaños y un nuevo triunfo electoral.

Asimismo, tiene otro frente de batalla abierto. En abril le llegó la propuesta de integrar la lista de legisladores porteños de Unidad Ciudadana, la coalición política liderada por Cristina Fernández de Kirchner. Aceptó sin dudarlo y con mucha honra. Desde ese día recorre la Ciudad con otras/os candidatas/os, escuchando a los problemas de la ciudadanía para poder representar sus reclamos.

– ¿Se le puede ganar a Mauricio Macri, al PRO, en la Ciudad?
– Yo estoy convencido de que sí. Ellos nacieron acá y gastan más en publicidad que en educación y salud. Pero es mentira que Buenos Aires es una ciudad gorila. Es una ciudad de luchas históricas, muy cosmopolita y progresista. Nosotros tenemos que aprender a interpretar a la gente y mostrarles la verdadera cara del macrismo y lo poco que hace en la Ciudad.

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