Respeto, verdad y justicia

El edificio está ubicado en el barrio porteño de Balvanera. Es antiguo, lo delatan sus paredes color crema que fueron juntando esa suciedad que lleva y trae el viento de la ciudad. Tiene ventanas, una al lado de la otra. No dejan ver que ocurre adentro. La puerta principal está custodiada por efectivos de la Policía Federal y por periodistas sedientos de información. A la construcción le falta vida. Es que en su interior, no hay vida. Es la Morgue Judicial de la Ciudad de Buenos Aires.

Es viernes 20 de octubre de 2017. Hace tres días, un llamado anónimo alertó sobre la aparición de un cuerpo flotando en el Río Chubut. Los buzos de Prefectura se sumergieron en el agua helada y sacaron el cadáver. Por estas horas, se cree podría ser Santiago Maldonado, desaparecido hace 80 días tras un operativo represivo de Gendarmería para disuadir una protesta mapuche, de la que él participaba.

Ahora el cuerpo está en la morgue, siendo estudiado por equipos de peritos que intentan determinar su identidad. Aquí afuera se respira incertidumbre. Los periodistas caminan de un lado al otro, intentan obtener datos frescos, pero es inútil. Cuando se encienden las cámaras, cuando suenan los celulares, vuelven a repetir lo mismo: “Aún no hay datos oficiales sobre la autopsia”.

Empieza a caer el sol, también la temperatura. La gente circula rápidamente por esta cuadra pero no omiten preguntar: “¿Es Santiago?” La respuesta continua siendo una incógnita. Algunos dan por sentado que el misterio no se develará esta noche. Otros intuyen que pronto habrá novedades. Y aciertan. La puerta se abre, los policías que custodiaban dan paso a un hombre. Se nota que está agotado, se nota su angustia, se nota que no puede más. Es casi un hecho que va a confirmar la peor noticia. Y lo hace.

“Es Santiago, lo pudimos reconocer por los tatuajes de su brazo”, dice rodeado de micrófonos y sofocado por preguntas que para cualquier ser humano en su situación, no tienen sentido. Sergio Maldonado, el hermano de Santiago, pide respeto, justicia y vuelve a entrar al edificio. Quiere estar con él, lo quiere cuidar. Hace un par de días lo dijo, no confía en nadie. Afuera,un nuevo interrogante atraviesa a los presente: ¿Qué le pasó a Santiago?

 

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