Morir en la cárcel por ser mujer trans

Pamela Macedo Panduro fue la primera en morir. Siguieron Angie Velázquez Ramírez, Brandy Bardales Sangama y Damaris Becerra. Mujeres trans, migrantes, acusadas de narcotráfico y privadas de su libertad en cárceles de Buenos Aires. Discriminadas, criminalizadas y abandonadas por el Estado argentino.

El 9 de diciembre de 2016 la policía bonaerense recibió una llamada anónima que denunció la venta de drogas en un departamento en el barrio porteño de San Telmo. Los agentes llegaron al edificio de la calle Estados Unidos y allanaron la casa de Pamela. La esposaron y se la llevaron presa a una comisaría de Ensenada, partido de La Plata, por tenencia de estupefacientes. Un mes después, la justicia la trasladó a la Unidad 32 de Florencio Varela. Allí comenzó su deterioro físico y mental producto de una enfermedad crónica que se agravó por las condiciones de encierro. El 23 de diciembre la internaron en un hospital de la zona. El 1° de enero, falleció.

***

Cuenta la leyenda que Nora Cortiñas, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo y militante por los derechos humanos, se materializa en cada lugar de la Argentina en donde haya una injusticia. El 28 de junio de 2018 no fue la excepción, estuvo frente a la Casa Rosada exigiendo: “basta de travesticidios y transfemicidios” con la foto de Pamela en sus manos.

Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio L.G.B.T, en 2017 hubo 103 asesinatos motivados por la discriminación, orientación sexual, expresión e identidad de género. Más de la mitad de las víctimas fueron mujeres trans.

El 70 por ciento de los homicidios fueron en la ciudad y la provincia de Buenos Aires. Esta cifra no es casual, ya que por estigma o exclusión muchas chicas trans migran desde sus pequeños pueblos o desde países limítrofes escapando de contextos hostiles.

Pamela era peruana y había llegado a la Argentina en 2006. Vivía en Capital Federal con su novio y sus dos perros Caniche Toy. Era el sostén de su familia, estaba a cargo de su mamá y sus tres hermanos menores. Todos los meses enviaba una suma de dinero a La Banda de Shilcayo para colaborar con el hogar que la vio crecer.

Algunas de las velas que se habían encendido en memoria de las compañeras que ya no están se apagaron al mismo tiempo que desde la Casa del Encuentro dieron las cifras de las muertes registradas este año: cuatro travesticidios en lo que va de 2018, además de 30 damnificadas de lo que denominó como “travesticidio social”. Y explicó: Los números más invisibilizados son esos. No se tiene conciencia de esa violencia, desde cuando te gritan puto hasta cuando te atacan en la calle. Los fallecimientos por la silicona industrial inyectable es un tema del que no se habla, un peligro permanente y autoinfligido para cumplir con los mandatos sociales”.

***

El 1° de marzo de 2017, el rostro de Pamela cubrió las rejas de la Fiscalía platense. “Nos hemos presentado como querellantes. Queremos que nos expliquen cómo y por qué murió nuestra compañera”, decía la presidenta de OTRANS, Claudia Vásquez Haro, ante las cámaras de medios locales.

OTRANS es una asociación civil donde travestis, transexuales y transgéneros se reconocen como sujetos políticos. Desde 2013 trabajan por la defensa, la promoción y el fortalecimiento de los derechos humanos del colectivo. La mayoría de las mujeres que integran este espacio son migrantes. Pamela era una de ellas.

En la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata se encuentra la oficina de Claudia Vásquez Haro, docente e investigadora de esa casa de estudios.

“Hicimos un relevamiento y acá en La Plata hay alrededor de 400 trans y travestis de nacionalidad peruana. 1 de cada 17 está detenida en la Unidad 32 de Varela por infracciones a la ley 23.737 sobre estupefacientes. No existe otro grupo poblacional que esté preso unívocamente bajo la misma calificación. Esto da cuenta del método para criminalizar a nuestras compañeras”, explica y añade: “demuestra que hay una trama sistemática que vulnera y violenta la vida de las trans y travestis”.

Vásquez Haro intenta reconstruir los hechos: “Alguien llamó a la policía de Ensenada para avisar sobre la venta de drogas en un edificio de San Telmo, ¿no es raro? – pregunta- “Estuvo presa más de un mes en una comisaría que no está habilitada, sin comida y sin medicamentos para tratar su enfermedad. Cuando la llevaron al hospital ya era tarde. El Estado tiene que dar respuestas porque en definitiva la Justicia fue tan cruel que la terminó matando”.

En medio de la conmoción por la muerte de Pamela, el 18 de febrero de 2017 la policía desnudó a Angie Velázquez Ramírez en una de las calles de la zona roja platense. La apresaron por tener menos de dos gramos de cocaína y permaneció tres semanas en la Comisaría 11° de Ringuelet hasta ser trasladada a la 32 de Varela, la misma penitenciaría en la que encerraron a Pamela. Cuando su cuerpo mostró signos de padecimiento por una enfermedad crónica, la llevaron al penal de Olmos, lugar supuestamente preparado ara atenderla. “Cuando nos dejaron verla, Angie estaba fría, muerta hace unas horas”, recuerda Vásquez Haro.

Por el momento hay cuarenta mujeres trans privadas de su libertad en los pabellones 2 y 11 de Varela. “Todas en la misma, es muy perverso”, acota la presidenta de OTRANS. La asociación se propone derribar el estándar restrictivo de los jueces de La Plata para lograr que sus compañeras queden en libertad hasta que se dictamine una sentencia firme, y en caso de ser procesadas que puedan cumplir prisión efectiva sin morir.

***

Pamela falleció y nueve meses después, el Ministerio de Seguridad de la Nación aprobó el “Protocolo Genera de Actuación de Registros Personales y Detención para Personas Pertenecientes al Colectivo L.G.B.T”. Esta medida está plasmada en la Resolución 1149-E/2017, publicada en el Boletín Oficial del 30 de octubre de ese mismo año y con la firma de la ministra Patricia Bullrich.

– ¿El protocolo de qué?

– De detención de personas del colectivo L.G.B.T

– No sé de que me estás hablando. ¿Colectivo?

– Si, de lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales y transgéneros.

– No sé… La verdad es que no sé de ningún protocolo. No puedo ayudarte.

El texto que los empleados de prensa del Ministerio de Seguridad parecen haber olvidado, da unas pautas mínimas que las fuerzas de seguridad deben cumplir: “alojar a la persona detenida según su género autopercibido, respetar el nombre de pila con el que se ha identificado, preservar su salud e intimidad”, entre otras.

Según el último informe de la Procuración Penitenciaria de la Nación sobre la situación de los derechos humanos de las personas L.G.B.T en las cárceles del Sistema Penitenciario, el protocolo de Bullrich no se cumple. Nada cambió desde la muerte de Pamela.

“Las historias clínicas de las mujeres trans suelen completarse con nombre masculino, no con el elegido en concordancia con la identidad de género, incluso casos de profesionales de la salud que se han negado a brindarles atención médica”, se lee en el documento. Asimismo, la PPN comparte el mismo diagnostico que OTRANS cuando asegura que: “Los discursos políticos identifican a este grupo con una parte importante dentro de las redes ilegales del narcotráfico. Esto lleva a representaciones estigmatizantes que vinculan a las identidades trans con la oferta sexual y la venta de drogas, dificultando la inclusión social y laboral de este colectivo”.

***

En Argentina, Pamela no fue noticia. Ningún medio de alcance nacional la cubrió. Pero en Perú, el canal Vía Noticias hizo un informe titulado: “Muere Miss Latinoamérica Trans en Argentina”.

Mientras se muestran imágenes de Pamela con sus amigos, una voz en off relata: “Hace dos años este joven natural de La Banda de Shilcayo fue coronado Miss Latinoamérica Trans. Hoy su familia llora su muerte que se produjo en Argentina a causa de una aneurisma cerebral y no tienen recursos para repatriar su cuerpo”. Mery Panduro Tenezona, madre de Pamela, aparece en primer plano. “Yo quero que le traigan a mi hijito, a su cadáver para ver cómo está, para ver en que situación lo han tenido ahí en morgue”. Entonces un periodista le pregunta por las amistades de su “hijo”: “El era bien bueno. Era responsable, colaborador, mensualmente me enviaba platita para arreglar mi casa”.

– Disculpe señora – interrumpe una mujer – ¿Su hijo ha ganado un concurso en Argentina?

– Si, ha ganado un concurso. Es que también he sabido que él ha muerto por negligencia, que no lo han querido atender en el hospital. Eso es lo que están denunciando allá en la Argentina. Yo solo quiero tener su cuerpecito presente.

En agosto de 2017 el cuerpo de Pamela fue trasladado a Perú. Su familia pudo velar sus restos.

***

Es 3 de diciembre de 2014. El Teatro Bar de La Plata se prepara para albergar la segunda edición del certamen Miss Latinoamérica Trans, organizado por OTRANS con el objetivo de crear caminos de inclusión social e igualdad de oportunidades.

El jurado está integrado por el Subsecretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Carvalho y la articuladora del Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, entre otras personalidades políticas.

Las nueve participantes oriundas de Argentina, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Nicaragua, Ecuador, Venezuela y México dan los últimos retoques a sus maquillajes antes de salir a escena. Como en otros concursos de belleza, las chicas desfilan con un “traje típico” y otro de gala. La morocha de ojos claros de Perú se lleva las miradas de todo el público al lucir un vestido amarillo que resalta su gracia natural. Minutos mas tarde, las candidatas contestaran una serie de preguntas sobre los desafíos que enfrenta la comunidad transexual en el país.

– Perú, ¿Qué significa para usted esta competencia?

– Para mí significa mi esfuerzo, mi lucha por demostrar que las trans podemos salir adelante y que no nos vean solo como un objeto sexual.

Tras 15 minutos de deliberación, los jueces están listos para dar su veredicto final.

– Este año hay una clara ganadora. Miss Latinoamérica Trans es… ¡Perú!

Pamela recorre el escenario orgullosa con su corona y su banda de campeona. Sus compañeras la abrazan y le secan las lágrimas que recorren sus mejillas. “Argentina abrió sus puertas a todas las que en nuestros países sufrimos discriminación y acá existen leyes que nos respetan tal como somos”, dijo emocionada antes de irse a festejar con sus amigos. No imagina que en cuatro años, el mismo Estado que la cobija, la abandonará hasta poner fin a su vida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s